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Obama, Nobel de la paz

Al contrario que los carcas contra todo lo que suene a progresista y por ende a progre que abundan en buena parte del liberalismo conservador de hoy, y del socialismo democrático o socialdemocracia del pasado, que han alzado la voz y llevado su grito al cielo porque en Estocolmo hayan decidido entregar el premio Nobel de la paz al presidente norteamericano, yo creo que es una de las decisiones mas acertadas de la historia de este supuesto premio a la concordia humana. Y no me parece precipitado, en absoluto. Voy a exponer porqué:

En primer lugar es un aviso a determinados elementos dentro de los propios Estados Unidos por si les da por quitarselo de en medio como hicieron con Lincoln y Kennedy, que sepan que si lo hacen están atentando contra alguien reconocido internacionalmente por sus esfuerzos.

En segundo lugar ya era hora de que un presidente americano se mostrara crítico con prácticas como las realizadas en Guantánamo y se comprometiera a cerrar el campo de concentración.

En tercer lugar porque reivindica la figura de Abraham Lincoln, su paisano de Illinois, un mito para la democracia a nivel mundial, y por la defensa de los derecho humanos (abolió la esclavitud).

En cuarto lugar porque por primera vez en muchos años un líder mundial llama de nuevo a la distensión de las relaciones entre las grandes potencias, y a un progresivo desarme y desnuclearización, quitando de la cabeza a mucha gente ideas alocadas de rearme, casi paranoicas como las del ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, niño de papá, que nunca supo lo que es el sufrimiento y el mérito, ni lo que es, maldita sea, una guerra de verdad.

En quinto lugar precisamente porque Obama es un hombre brillante, hecho a si mismo, que ha cumplido el sueño americano: cualquier vendedor de periódicos con esfuerzo, inteligencia y tesón puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos.

En sexto lugar porque ha tenido demasiados gestos hacia hispanoamérica, que empieza a notar que la actitud de los yankis hacia ella ya no es tan indiferente. Dejo claro que yo no estoy con el ex-presidente de Honduras, Zelaya, que me parece un tipo repugnante que quiso utilizar la presidencia para convertirse en un dictador comunista como Chávez. El gesto de Obama condenando la deposición del presidente hondureño debe ser entendido en su contexto, si quiere cordialidad hacia la región, no podía apoyar el supuesto golpe (que por cierto, contaba con el apoyo del parlamento, esto es, la sede de la soberanía del pueblo de Honduras).

Y por último quiero recalcar que Obama me cae bien porque ha tenido varios gestos positivos hacia España. Un aliado de la OTAN. Por lo tanto, creo que el Nobel de la paz sirve para reforzar tanto a nivel nacional como internacional a un hombre que ha dejado claro, con hechos y actitudes, su compromiso de trabajar por la concordia de las naciones y los individuos a nivel mundial. Y esto es muy positivo.

Mucho se ha hablado en estas últimas semanas sobre nacionalismos periféricos. Todo viene al cuento del resultado electoral de Galicia, en menor medida, y País Vasco -de toda la vida Vasconia o Vascongadas, y que los izquierdistas, por miedo a ser llamados, por Dios, fachas o españolistas, llaman Euskadi, un termino inventado por Sabino Arana, precursor de la ideología Nazi, e inventor, también de la Ikurriña-.

El caso es que estos auténticos liberticidas, los nacionalistas, creídos progresistas o liberadores, mesías salvadores de pueblos oprimidos por la brutal represión españolista -olvidándose del carácter infantil y a la vez reaccionario del nacionalismo en sí- se sienten atacados una vez que se vislumbra en el horizonte su pérdida del poder, en el caso vasco. En el caso gallego, sólo les queda aceptar las cifras que han dejado la consulta electoral. El PNV, uno de los escollos mas claros para la consolidación de la democracia en parte del territorio español, un partido fanático, al borde de la xenofobia, cree que va a seguir gobernando decida lo que decida el parlamento vasco. Una prueba de su talante democrático, que deja clara la hipocresía de Anasagasti, que considera al PP como un partido “franquista”, pero no explica como es posible que en un partido así, hayan aceptado la integración de liberales y cristianodemócratas, o este partido sea aceptado en el Partido Popular Europeo. Se trata -evidentemente- de una de las mentiras nacionalistas más difundidas tanto en País Vasco como en Cataluña. Una especie de escudo, que a falta de programa, esgrimen los nacionalistas para justificar su voto en detrimento de los partidos nacionales. Lo cierto es que, cuando conviene, las izquierdas tampoco se libran del desaire nacionalista. PP, PSOE, UPyD, y Ciudadanos, son tildados de “nacionalistas españoles”, o siervos del estado opresor, de la metrópoli que los tiene en una situación colonial, que pactan por ejemplo para que a las elecciones no se pueda presentar Batasuna, olvidando que ésta última formación dista mucho de ser un partido político, que es una franquicia del grupo terrorista que lleva décadas impidiendo que en las provincias vascas y parte de Navarra, amén de los asesinatos en el resto de España, se pueda desarrollar por completo un régimen de libertades, y que la gente pueda opinar libremente y aceptar la crítica al nacionalismo y el aporte de nuevas ideas. Está claro que al PNV le interesa que ningun ciudadano residente en el la Comunidad Autónoma Vasca pueda pensar libremente sin temor a ser blanco de una organización terrorista, mafiosa y antidemocrática. Sin embargo el PNV peca de hipócrita, de senil y de autoritario, en su cosmovisión monista de la sociedad vasca “el que no sea nacionalista no tiene derecho a vivir”-que dijo el senador Maqueda- cuando llora por los votos de los que apoyan a los asesinos, y se le olvidan los cientos de miles de ciudadanos del exilio vasco que no pueden votar en las elecciones y que duplican según las estimaciones mas exíguas, y triplican, según otras mas acordes, el número de votos que pudiera tener el entorno nazi-terrorista de Batasuna. Es cierto, en Cataluña a día de hoy, no hay terrorismo. Pero de ahí, a que se pueda opinar libremente sin ser ridiculizado o demonizado, o expresarse en el espectro oficial en la lengua madre de la mayoría de los catalanes -el español- dista un abismo: sólo hay que recordar la foto que le enviaron a Albert Rivera -catalán de toda la vida-, presidente de Ciutadans-Ciudadanos, con una bala real incrustada en la frente. O el derribo el toro de osborne que los vecinos de un pueblo, a quienes les gusta la imágen, se afanan en levantar cada año, cada vez que una serie de fanáticos independentistas analfabetos, llenos de odio, lo derriban olvidándose de la libertad de las personas a quienes les gusta, por artística, la representación escultórica. O las multas por rotular en castellano, que esgrimen ser por no rotular en catalán, que es la lengua oficial, aunque el castellano también lo sea y a nadie se le obligue a hacer lo propio con la lengua mayoritaria de cataluña y de otras muchas regiones del mundo. Por cierto, a quienes rotulan en chino y en árabe exclusivamente, no se les persigue. O el engaño sufrido por multitud de estudiantes de intercambio que vienen a Barcelona con intención de aprender español y son timados, obligados a estudiar una lengua que no solicitaron. Para más inri está la demonización de quienes nos mostramos críticos con el nacionalismo: somos enemigos de sus regiones, de sus patrias, nostálgicos del franquismo y de la inquisición, que deseamos explotarles, imponerles nuestra lengua. Cabe recordar que en el resto de España, también en Cataluña y País Vasco, se votó a favor ganando el Sí en todas las provincias, de la oficialidad en todo el territorio nacional del castellano y de las demás lenguas españoles en aquellas comunidades autónomas dónde se utilicen, de acuerdo con sus estatutos. En el intento de demonización de quien no esté de acuerdo con la doctrina nacionalista entra en juego también el área de los símbolos. Nadie puede pasearse por el centro de Barcelona o de Bilbao con una bandera española sin ser blanco de agresiones -físicas o verbales- de los piquetes y chivatos de los partidos nacionalistas. Eso sí, a los niños se les enseña el himno “Els Segadors” como fervientes patriotas en la televisión pública catalana. ¿Se imaginan cantanto en TVE a unos niños alguna de las versiones democráticas de la letra de la Marcha Granadera? Saldría rápidamente el san benito de fascista en boca de los líderes nacionalistas periféricos. Es curioso que desde los partidos nacionales, desde la opinión de la mayoría de los españoles, nunca se demonizan los símbolos regionales de las zonas gobernadas por nacionalistas, es más, en cataluña la señera fue la base para la creación de la actual bandera de España, y es una bandera vieja, representativa de la corona de Aragón, de su historia, y también del principado de Cataluña. Tergiversar la historia real en los colegios, incluso contra las opiniones de los historiadores a nivel mundial mas prestigiosos, es otro de los juegos favoritos de estos fanáticos, sedientos sólamente de poder y de poltrona. Olvidandose que los vascos, pasando por Juan Sebastián Elcano y Blas de Lezo, hasta intelectuales y escritores de renombre nacional e internacional como Pío Baroja o Unamuno, contribuyeron, orgullosos a la historia común de España. O que en Barcelona se habla abiertamente el catalán desde el siglo XIV, y que uno de los grandes escritores en español de los Siglos de Oro, Juan Boscán, era catalán. Podríamos hablar de Jaime I (Jaume I), orgulloso, ya antes de la unificación nacional, de su españolidad, o de más y más cosas que tenemos en común los españoles. Pero creo que sería alargar innecesariamente el artículo.

El caso es que todo esto viene a cuento de la necesidad de libertad en País Vasco y Cataluña, y de la necesaria reforma constituciona y electoral que hay que llevar a cabo en próximos años. Por eso, espero que los partidos nacionales, y los ciudadanos reflexionen sobre la traición de los nacionalistas al proyecto común, la imposibilidad de llegar a un pacto estable con ellos, y la necesidad de una ley electoral que impida que ochocientos mil votos tengan mas peso que cuarenta millones y coaccionen siempre la acción de gobierno: ver Estados Unidos, Gran Bretaña, o Francia.

Triste, y deslumbrado

Hoy vi sus oscuros ojos,
contemplé sus labios dulces,
su mirada calmada sentí,
esta tarde de cielo oscuro.

Me mantuve prudente,
recostado y tranquilo,
a pedir del ambiente,
más con el alma en vilo.

Aún secos mis ojos,
sentí lagrimas correr
por mi adentro arder
del corazón los despojos.

Maldita sea mi suerte,
de apariencias perdí,
y menos temo la muerte,
que perderla hoy aquí.

La miro y suspiro,
para dentro, intranquilo,
esperando la suerte,
tiernamente impaciente,
con los nervios al filo,
su sonrisa coherente.

Al atardecer gris,
de este día revuelto,
corazón y cabeza,
pugnan hoy con braveza,
por llevarme resuelto.

¿Me rescatarás algún día,
de esta duda sombría?
–>¿Continuará?

El himno nacional

Estos días, en los que hemos visto coronarse a la Selección nacional campeona de Europa, hemos tenido ocasión de escuchar la música del vetusto himno que nos representa, que data, al menos, de la época de Carlos III. También hemos visto como los jugadores rusos, o alemanes, o italianos cantaban con orgullo las letras que acompañan a sus marchas oficiales. La marcha granadera -de los granaderos, un cuerpo militar de élite, no del reino de Granada, como dicen algunos- ha tenido a lo largo de la historia varias letras, de mayor o menor calado político compuestas por diversos poetas o intelectuales, de las cuales las más conocidas son la del catalán Eduardo Marquina, o la de José María Pemán, famosa en época del franquismo -régimen fascista, que tergiversó como quiso la letra original, cambiando, interesadamente, frentes por brazos alzados-.

Pero hubo un intento en democracia. Un intento serio, hace unos años, por parte del gobierno de Aznar, de llegar a un acuerdo consensuado para ponerle letra oficial al himno. Un grupo de intelectuales, con pluralidad ideológica y regional, escogió una letra con un inmenso valor simbólico, que, al quedar aparcado el proyecto por los motivos de siempre -PP y el PSOE estaban jugando al perro y al gato- reveló Jon Juaristi, uno de los encargados de elaborarla. La letra tiene 3 claves: la proyección histórico-geográfica de España y su cultura; la pertenencia a una Europa unida; y la libertad que garantiza el estado democrático y social. Además de estos tres requisitos, que los cumple, es fácil de aprender, y tiene referencias a varios de nuestros poetas, por ejemplo a la Canción del pirata de Espronceda hablando de los confines del mar, al Caminante de Machado, hablando de abrir camino, al Árbol de Guernica, o a Viento del Pueblo, de Miguel Hernández en el “viento de los pueblos”.

Esta era la letra elegida, que espero que el gobierno y la oposición rescaten del olvido y pongan en circulación oficial más pronto que tarde, y desde aquí lo pido por todos, para que también podamos cantarla, como los demás:

Canta, España,
Y al viento de los pueblos lanza tu cantar:
Hora es de recordar

Que alas de lino
Te abrieron camino
De un confín al otro del inmenso mar.

Patria mía
Que guardas la alegría de la antigua edad:
Florezca en tu heredad,

Al sol de Europa
Alzada la copa,
El árbol sagrado de la Libertad.

Verano sin frontón

Comentaba anoche en una taberna, con un amigo de Coomonte, la necesidad que tenemos en el pueblo de unas nuevas instalaciones deportivo-recreativas. Y mi compadre, cuyo nombre me reservo porque desconozco su voluntad de figurar en este escrito, confirmó una idea que ya tiene mucha gente en mente. Resulta que en diciembre del año dosmil seis se vino abajo el viejo frontón y su medio siglo de historia escrita entre pelotazos contra el ladrillo macizo. Era un frontón clásico en esta zona: una sóla pared, de no más de cinco metros de altura y un ensanchamiento en la base con dos funciones: reforzar la cimentación y marcar la línea bajo la cual el rebote no es válido. Es una pena, porque ya no se hacen frontones así, y ese tipo de canchas son típicas de esta zona, la pelota de una sola pared es un deporte autóctono. Ojalá, como recuerdo se dejen sus ruinas, o se levante otro del estilo, pero esto sería un mero divertimento etno-cultural que no trata exactamente del tema que nos ocupa. Comentaba con mi amigo, lo bien que nos vendría tener un frontón, alguna otra cancha más, por ejemplo, un nuevo campo de fútbol, más cercano al pueblo que el que tenemos, que a su vez podría ser reconvertido en pradera de paseo, una vez que se restauraran las eras.

Estábamos comentando estas cosas, cuando a mi interlocutor se le ocurrió la idea que nos faltaba: la tierra de Ozaniego. Un campo yermo, con dos encinas silvestres, y cuatro matorrales, que está inutilizado desde hace tiempo, y que ha servido para realizar espectáculos deportivos como el tiro al plato, algunos años en fiestas. Este uso es poco frecuente, y por lo tanto, no rentable si lo comparamos con lo que proponemos. La idea es la conversión de ese campo, con el debido acondicionamiento, nivelación a distintas alturas, y vallado, en un complejo recreativo, con un nuevo trinquete de dos paredes, un cámpo de fútbol, o cualesquiera otros menesteres, incluyendo, claro está bancos de descanso e incluso unas pequeñas gradas aprovechando el desnivel, con incluso techo sombreado, para que jubilados, niños y adultos puedan presenciar las distintas competiciones deportivas agusto, mientras degustan un trozo de jamón ibérico regado por una deliciosa jarra de vino de la tierra. Bastaría con pedir dos subvenciones y que el edil mayor diera un poco de guerra a las administraciones regional y provincial, para que el proyecto no resultara oneroso en el presupuesto del ayuntamiento. Saldríamos ganando todos. Y no me digan que no queda elegante.

Culpa nostra est

Refería recientemente Luis María Ansón, académico de la lengua, en su columna de El Imparcial, a los debates ideológicos en las Cortes republicanas de los años 30 sobre la conveniencia o no de la autonomía regional catalana. Básicamente a un lado se posicionaba Manuel Azaña, y al otro José Ortega y Gasset. Azaña abogaba por una limitada autonomía, definiendo a cataluña como región autónoma, con unas instituciones dotadas de mínimas competencias, y un respeto a, y preeminencia de la lengua castellana en el espacio público, mientras que Ortega consideraba que ninguna región debía tener privilegios, y menos una autonomía reivindicada por el nacinalismo o regionalismo local e insolidario. Antes de que el analfabeto de turno desprenda calificativos de fascistas y otros vituperios contra tan ilustres personalidades arriba referidas, diré, que tanto Manuel Azaña como Ortega y Gasset se tuvieron que exiliar debido a la instauración de la dictadura Franquista. El presidente moriría en el extrajero, y al filósofo, años más tarde se le permitiría volver a España, a condición de que se abstuviera de criticar abiertamente al régimen en el interior.

Pero a lo que voy es a la comparación. Estos dos señores eran, como Clara Campoamor, Niceto Alcalá-Zamora, Emilio Castelar, Francesc Pi y Margall, Juan Prim, o, aunque no serían santos de mi devoción Gil Robles y Alejandro Lerroux, unos oradores, hombres cultos y políticos de los pies a la cabeza. Tenían sus fallos, como todos, pero, si los comparamos con el gallinero en que algunos pretenden convertir el actual congreso de los diputados, comprenderemos la diferencia entre el blanco y el negro, entre el todo y la nada, entre el vacío y lo macizo.

Siguiendo en la línea de buscar comparaciones -que dicho sea de paso, me importa poco que sean odiosas para los políticos actuales- hay que hacer referencia a los hombres duchos en letras y ciencias de la época. Eruditos de la generación del 98, como Unamuno, Machado, Pío Baroja o Valle Inclán; poetas: la generación del 27 en su esplendor con García Lorca, Alberti, Salinas, etcétera, a los que hay que sumar por estilo aunque no por edad, sí por época a Miguel Hernández; científicos como Severo Ochoa; pintores como Dalí o Picasso; marcas de automóviles de lujo como Hispano-Suiza; y un largo etcétera de una época dorada cercenada por la guerra civil cuyas causas hay que buscarlas en el fanatismo político, el analfabetismo y la poca sustancia cerebral de algunos militares.

Evientemente, cómo todo momento de la historia tuvo su lado oscuro, con sus Zapateros de la época, hombres con una oratoria genial, que agitaba a las masas, pero con un discurso vacío de contenido y envuelto en un velo fanático-progresista como Indalecio Prieto, figura a la que ensalza ahora Magdalena Álvarez, o Largo Caballero -hay que decir que a los socialistas los salva la facción de Besteiro, un buen gestor, pero menos dotado para embaucar al populacho que sus compañeros de partido-. Entre lo más oscuro se hallaban los nacientes nacionalismos periféricos, los de ERC, entonces federalistas, mal que les pese reconocerlo, y los adoctrinados por el invento un racista fallecido a principios de siglo, un fanático llamado Sabino Arana, fundador -sobre la base unas ideas disparatadas, tergiversando la historia con una profunda ignorancia- del PNV y, junto a su hermano Luis, de todo el nacionalismo vasco de todos los tiempos. Por penúltimo menciono al Partido Comunista, ansioso de ser el ahijado preferido del padrecito Stalin -a la postre el responsable de la muerte de 20 millones de inocentes- que buscaba crear la República Socialísta Soviética de España -estado tan unitario como imaginario, mal que le pese a Llamazares ahora-. Y por último nos queda un pueblo inculto que nutría a un ejército desinformado y fanático -muchos de ellos descendientes de grandes militares liberales del siglo XIX- de un nacionalismo español irracional que propugnaba la vuelta a los tiempos oscuros del ultracatolicismo.

Y ahora, díganme ustedes, por una vez, cómo nos hubiera ido en la historia del siglo XX, y cómo nos iría en la actualidad si hubieramos eliminado a tiempo, mediante la cultura, la conciencia, y la responsabilidad de voto los elementos negativos descritos en este último párrafo, y hubiéramos confiado en cargos públicos responsables, cultos y valientes -ésta última cualidad es difícil de encontrar en cualquier época, por desgracia-. Y piensen una cosa: hay que votar más con la cabeza que con la emoción de hacer realidad las películas legendarias que nos cuentan los fanáticos y los trepas.

El putero y la muchacha

Vamos a ver, hijo de puta. Presta gran atención, cabrón de mierda. ¿Te acuerdas del pasado fin de semana? ¡Vaja juergón, chavalón! ¿Verdad? Pues, mira, escúchame bien, colega, porque este puñetero artículo es para ti, mal nacido -ojo, no por ti, sino para ti-. Te gustan mucho las señoritas, ¿verdad? Los señoritos también, pero esto no te atreves a decirlo en público, porque entre otras cosas te provocaría sonrojo y deshonrra entre tus también hipócritas amiguetes -a cuyos panes se te van tus manos en supuestas bromas, o que ellos interpretan como tales-. Pero bueno, a lo que voy, engendro, es a lo de las señoritas. Imagínate, que a tu hermana, a tu abuela, a tu tía o a tu puta madre, a sus dieciséis o diecisiete años, con toda la vida por delante e innumerables sueños, se les hubiera cruzado en el camino un supuesto agente -mánager, inculto- de negocios relacionados con el mundo empresarial, la moda, la canción, el cine o un largo etcétera, convenciéndo a la pobre muchacha de sus innegables dotes y opciones de triunfo en una tierra más próspera, y proponiéndole un falso contrato, con todo incluído, entre coches de lujo y unas palabras harto convincéntes. La pobre chica, que ha llevado una vida mediocre en un país cuya desesperación provaca el exilio por razones económicas e incluso políticas, ve ante sus ojos la oportunidad de su vida, el sueño que ha tenido desde que era una niña inocente y jugaba con muñecas. Y claro, ante tal encantamiento, a ver quién es el listo que no firma -todo lo que puedo perder, piensa, son tres meses, a lo sumo, y si no funciona, me vuelvo-. Y claro, cae en la trampa.

Aquí es dónde te voy a meter a ti en la historia, indeseable malnacido. Ahora llegas tu, después de meterte dos rayas de coca en la taza del váter de los urinarios de un local de música ininteligible y a todo volumen, y claro, puff, al ver tu puta cara de imbécil, ninguna ha caído esta noche. Y no quieres irte a la cama sin un gran subidón, que hoy no apetece pelársela, qué va, hoy es sábado, y aún te quedan un par de gramos para inspirar y degradar tus ya deterioradas fosas nasales. Y reducir un poquito más -y mira que parece imposible- la útilidad de lo que tienes dentro del cráneo. Cagontodo, que putada, serán cabrones, los mariquitas que tienen novia, o que estudian, que se van pronto al catre, pero si aún no ha salido el sol… desde luego, qué gente, no sabe disfrutar de la vida. ¿Y qué hacemos ahora, chavalote? Te pregunta el Pacotino, un tipo de 47 años, que te dobla en edad. Y entonces tu no lo dudas un momento. Ven acá, cacho cabrón, que tengo ‘aparcao’ el buga en la calle mayor. Serán cabrones estos municipales, que te han puesto una multa por aparcar en un lugar reservado a discapacitados -te da igual que tu no lo seas, pero no había sitio cerca esa noche, y como eres así de listo, dijiste: qué tontos son esos que tienen que andar doscientos metros para dejar el coche en el aparcamiento de la carretera de albacete, entre una risa tonta que nadie entendió, mientras tu y tus lameculos orinábais en la fachada de un edificio histórico-. Y así, con toda la mamada y la drogada, y la fumada, y la caraja de sin vergüenza que llevas encima -tu lo llamas disfrutar de la vida- te encaminas carretera arriba hacia el puti de la avenida de Gerona. Por el camino pitas a todo el que se te cruza, adelantándolo a ciento setenta por hora, y, llegando al local, te cagas dos veces en el de arriba, y bajas del coche, orgulloso por tu última pasada. Y no es que hoy hayas tenido un mal día, qué va, lo tuyo es rutina, chaval. Y tu no harás como tu amigo el de Los Avisperos, que, tras verle las orejas al lobo en un par de noches locas, decidió centrarse, y ahora es un honrado funcionario, casado y con familia. Qué va, la vida son dos días -dices- y no la vas a tirar en esas mariconadas que los mayores llaman asentar la cabeza. Y sabes qué, colega, si no te matas en un accidente de circulación, o quedas tetraplégico, matando a un chaval y dejando en silla de ruedas a su novia, o quedas en coma por sobredosis, dentro de unos años serás una puta mierda que deseará que se termine esta pesadilla para siempre, y maldecirás a tus padres por haberte traído a este mundo insolidario que no te ayuda ni se acuerda de ti.

Pero, siguiendo con nuestra historia, flipa tío, tu y tu colega entrais al puticlub, y veis a una chavala -una putita muy viciosilla dices en bajo a tu colega- que es nueva en el garito. Entonces os encamináis hacia ella, y transacción comercial de una cantidad sustanciosa de dinero, os metéis en la misma habitación los tres, la chica aterrada, y con lágrimas en los ojos, al observar a un chulo que la mira desde la barra haciéndole la señal de cortarle el cuello con el dedo pulgar, si no accede a lo que vosotros queréis. No es menester contar lo que ocurrió tras esas paredes, pervertidos. Pero vosotros salisteis muy erguidos, presumiento de virilidad, delante de la clientela putera, mientras comentábais que hoy no habíais disfrutado tanto, a pesar de lo buena que estaba, porque era virgen, la cabrona. Acto seguido, tomáis un cubata, que invita la casa, y un cigarrillo cada uno, montáis en el auto, salís a toda leche sin encender las luces del coche porque ya va rayando el alba, con la intención de iros cada uno a vuestra casa, a dormir tras una noche espectacular, mañana habrá un bajón tremendo, comentáis. Pero estoy seguro de que muchos lectores desearán que no lleguéis a casa, que os estampeis contra una roca sin causar daño a nadie más, o que desaparezcais para siempre y nadie vuelva a saber nada de vosotros. Ojalá nadie siga vuestro ejemplo, malnacidos. Y que algún día esa pobre chica te de una lección de dignidad, cuando tu te encuentres pidiendo a la puerta de una iglesia, y ella haya salido adelante y sea la única mujer honrada que se detenga para echarte una moneda.

Contracorriente

Osea, tía, te lo juro. De verdad. Esto es super-super guay, tía. Te lo cuento: vivan los realities showes que echan por las tardes, en la tele. Me encanta disfrutar todo tipo de concursos guays para descubrir a la nueva estrella de la canción, de la moda o de la… de la… ¿Para qué sirve Gran Hermano?. Da igual, es super, es lo más, te lo cuento como te lo digo. Y claro, los marujeos también son la caña de España, osea, lo máximo. Me encanta saber el color de las bragas de tal o cual persona, lo haya contao ella o no, sea verdad o mentira. Me gusta saberlo todo sobre famosos y verlos en apuros, perseguidos por periodistas, ante todo la libertad de expresión y el derecho a la información, colega, que es su trabajo, el del tiñalpa analfabeto que sale en el plató rosa de turno, y con el pan de sus hijos, no se juega, ojito. Vamos, super lo más de lo más.

¿Y qué me cuentas, brother, del lenguaje, osea, los espiches que nos echan los superentendidos rosados y periodistas españoles? Sin duda alguna, los esquetch, los comics, las parties, lo más de lo más, el basquet, el voley, los parkings, los campings, es que dicho en inglés, suena más ultramoderno, que lo flipas, tío. Da igual que haya palabras castellanas, como tebeo, aparcamiento, baloncesto o campamento. Lo mismo da que da lo mismo.

Y cuando nos rebajamos a nivel de calle, la cosa no mejora. ¿Alguien ha escuchado hablar de política a los jóvenes? Esos fachas, esos rojos… con qué facilidad se llama facha, fascista, anti-patriota, nacionalista español, etc… a cualquier demócrata liberal, a cualquier socialdemócrata, sólo por defender tesis de sentido común, cosas tan simples como la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos. Mezclando cosas como el fascismo con el capitalismo, con el liberalismo o con la socialdemocracia -coged un libro, idiotas-. La España comecuras, quemaiglesias, no se queda atrás… confunden cultura con tradición, tradición con religión, y religión con política muy a menudo. Vamos, hay que quemar la iglesia porque el Obispo -que también habría que matizar que no ayudan mucho sus ideas- dice que no hay que tener sexo. Esa es la excusa para destruir patrimonio.

Teniendo en cuenta estas cosas, y otras peores, ¿A quién le extrañan los datos del informe Pisa, que nos sitúa a la cola de Europa en educación? ¿O que hayan desaparecido cuatro castillos declarados bien de interés cultural en los últimos treinta años? Qué difícil es ser español y nadar contracorriente.

Las reglas del juego

Hace unos años el alcalde de un pueblo del Reino, me dijo que si volvía a decir las cosas que dije sobre él en un artículo de opinión, me crucificaba. Una actitud nada correcta, y menos emanada de boca de un edil elegido de manera democrática, por sufragio libre, igual, directo y secreto. Pero a algunos -los menos- les parece que en los pueblos la libertad de expresión no existe, eso son milongas para las cosas del Estado, que hay que respetar lo establecido, que el alcalde es ordeno y mando por la gracia de Dios, o por la del partido de la ideología que gobierna la mente de la gente con miedo al cambio o al movimiento, que, oigan, nos sacan el ojo derecho, no vamos a intentar evitar quedar tuertos, no vaya a ser que los que nos dan por saco se cabreen y nos dejen ciegos, sacándonos el izquierdo, que además, para los años de vida que nos quedan, para qué queremos cambiar nada. Eso mismo enseña la doctrina de todos los totalitarismos, que no protestes, coño, que si protestas es peor. Eso pretendía mi primo el alcalde.

Tócate los huevos: voy a ver si amilano aquí al chaval, que oiga, por leer unos cuantos libros y tratar con algunos políticos, nos ha salido gallito. A ver si lo acojono un poco y me deja tranquilo, no vaya a ser que a la gente le dé por pensar, y tenga que tomar las de Villadiego, ahora que me había acostumbrado a cobrar mi propina de primer edil cada mes, que el resto de los concejales no cobra, dónde vas a parar, pero que aunque angosto, me llega para pagarme el café y las pipas, oye, algo que no pongo de mi bolsillo, mira tú. Nanai, vamos, que se va a enterar, aquí éste, de quién soy yo, que no hay nada para ser un buen alcalde, que no haber pasado de Viriato en historia, que eso debió de ser al tiempo que lo de los moros, más o menos. El caso es que el chico este, que cree que sabe más del pueblo que yo, que fíjate que me acuerdo hasta de cuando hacíamos concejo. Qué cojones quiere opinar sobre la gestión que hago o dejo de hacer en la gobernación de esta república, si además, ni siquiera vive aquí, que esa es otra. Total, que voy por la calle un día, y tócate los huevos, me lo encuentro allí, con otros chavales, y digo: voy a llamarlo a parte, no vaya a ser que haya testigos y la liemos. A ver, chaval, como te digo esto, eh, voy a poner voz de tipo duro, sin mariconadas de educación o respeto, que eso fijo que hace que se cague por dentro… «Oye, ven acá. Comu vuelvas a escribir algu comu lo que escribistis, te, te… te crucifico. Fíjate».

Poco le importó al regidor en cuestión que en el artículo que tanto le molestó, le tratara siempre de «señor», y procurara explicar mis postura con el máximo respeto, sin injuriar ni calumniar a nadie, y refiriéndome sólo a su cargo público, sin implicaciones personales -cosa que él si hizo conmigo y con mi familia-, simplemente hice hincapié en el sentido práctico del asunto que defendía, con la máxima educación posible, pero tratando sin complejos un tema de interés público, sobre el que, está demás decirlo, todos tenemos derecho a opinar. Por supuesto, ni me asusté entonces, ni me amilano ahora. Escribo lo que pienso, y pienso lo que escribo. Esas son las reglas del juego que conmigo uno no quiso respetar.

Apoyo la espalda contra la pared de una vieja casa del pueblo. Alzo la vista, en dirección a la iglesia, entre los muros de tapia y adobe, y algunos pajares en ruina; junto a eso, algunos edificios fantasma de ladrillo tosco moderno estropean un poco la escena. Un anciano camina, cabeza al frente, a ratos al suelo, caminando, sin cojera, pero valiéndose de un bastón de fresno como apoyo. Tiene la mirada cansada de una vida satisfecha, y la desesperación de un modo de entender la existencia que toca a su fin.

Por un momento, desaparecen, en mi imaginación, los ladrillos modernos, el asfalto de las calles, se torna marrón rojizo, de firme irregular. Y veo pasar carros tirados por bueyes, mulas, y asnos. Hombres curtidos al sol, una vida dura y difícil, pero cálida y cercana, pues en condiciones hostiles, el egoísmo y la maldad son mal pagados, si bien nunca perdemos de vista su desagradable silueta.

Un cura, tonsurado y vestido de negro hasta el cuello, sale de una casa de barro y piedra, lleva un viejo libro en la mano, y se encamina hacia la iglesia, los niños se acercan para recibir la doctrina, una hora más tarde, comenzará la misa, finalizando en un ite, missa est, tal y como ocurre en el pueblo desde la medieval noche de los tiempos. En una de las calles, veo a dos mozos, un aprendiz, y un patrón, colocar las puertas, ente las cuales se comprimirá la tierra necesaria para la construcción de la tapia del pajar del tío Jerónimo, quién baja de la bodega con un barril de mimbre bajo el brazo, lleno de vino, esta noche le toca regadío. Por la calle de enfrente suben dos arrieros, que transportan en mula su mercancía, y preguntan a un anciano el lugar dónde se encuentra la posada del pueblo, una vieja casa, construída íntegramente en piedra, en el interior de la localidad. Tras ellos, sube el tío Jacinto, acompañado por uno de sus criados, el cual trae a hombros un azadón y una pala. Sin duda vienen de la vega. La jornada toca a su fin. A la puesta del sol, los hombres beberán vino al recordar anécdotas y leyendas en la taberna…

De pronto, todo eso se desvanece en mi imaginación. Un imbécil aparece con un BMW, con los cristales tintados y las ventanillas delanteras bajadas, y la música a tope: chumba-chumba. Reaparecen las aceras de cemento, y el asfalto negro y sucio. La cruda realidad de una gente que ha olvidado su historia, y en su ignorancia, la desprecia y hace burla de ella. El anciano continúa su camino, tras saludarme con un un tímido hasta luego, quizá siendo consciente y habiendo asumido lo mismo que yo acabo de imaginar.

¡Vamos, Fernando!

Algunos empezarán a desanimarse, otros a reirse, y a decir necedades, pero yo soy de los que seguirán apoyando a Fernando Alonso en su lucha por volver a las victorias. Porque, además de que sigo pensando que es el mejor piloto del mundo y está un puntito por encima de todos, es un tipo que me cae bien, a diferencia de algún otro piloto. Yo sé lo que es pasarse años y años viendo y disfrutando la Fórmula 1 sin que ningún piloto español aspire al podio, quiero decir que no soy un novato en el asunto, y no han sido las temporadas de victoria las únicas que he seguido.

La temporada ha comenzado, y en estos momentos Renault no tiene un coche para festejar nada. Los antiguos campeones están en mitad de la tabla, y que tratarán de mejorar conforme vaya avanzando la temporada. Lo único que puede maquillar esta situación es la extraordinaria capacidad de rendimiento del asturiano y un gran premio loco, lluvioso o con circunstancias favorables. En estas estamos ahora.

¿Qué necesitamos? Necesitamos una Real Federación que no se esconda tras nadie y que ante situaciones como las vividas en Italia en 2006 o en Hungría el año pasado monte un espectáculo mundial, e, incluso, lleve a los tribunales a la Federación Internacional, por no actuar de buena fe con los que se supone que deberían ser imparciales.

En mi humilde opinión, creo que Massa o Raikkonen no tienen la calidad suficiente para llevar volante que han, sobre todo porque hay un doble campeón del mundo con un coche de media parrilla, un cuádruple campeón en américa con un Toro Rosso, y muchachos como Vettel, o Sutil que no están en coches a la altura de su talento. La parrilla y resultados de Australia así lo confirman.

No quiero terminar este artículo sin darle la enhorabuena a unos perros ingleses, a unos sensacionales trabajadores que saben lo que es fabricar un buen coche con pocos recursos económicos. Ellos son el deporte. Me refiero a sir Frank, a Patrick Head y a sus chicos. Y es que Williams se merece un homenaje. El tercer equipo con menos presupuesto, y sigue haciendo podios. Ole sus huevos.

Felicidades al Partido Socialista Obrero Español por haber sido la fuerza más votada en estas elecciones a Cortes Generales de 2008. Felicidades al Partido Popular por mantenerse firme en su posición y no sólo no perder votos, sino sumar aún más. Felicidades a la nación, por reducir la presencia de fanáticos en el parlamento nacional. Y sobre todo felicidades a Rosa Díez, de UPyD, es increíble, es realmente heroico lo que ha conseguido esta mujer y su partido. En seis meses, tras abandonar las filas socialistas, ha fundado un partido, se ha enfrentado a un silencio mediático infame, y ha plantado una pica en el Congreso por la circunscripción dónde más caro está el kilo de asiento entre los que parten el bacalao. Ole sus agallas. UPyD, que propugna la tercera España, mediante un partido transversal, en el que caben ideas de todo el espectro político, ha demostrado lo anquilosado que está en nuestro país el sistema de asignación de diputados por circunscripciones, lo injusto que es que teniendo más votos que todos los partidos nacionalistas regionales excepto el moderado CiU, saque un sólo escaño, por seis del Peneúve, tres de la Esquerra, o dos del Benegé. Lamentable. Y más lamentable aún, si vemos los votos de Izquierda Unida, que, siendo la tercera fuerza política, se queda con dos escaños. Desde luego, no soy yo más erudito que los padres de la Constitución, quienes establecieron este sistema. Pero no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que algo falla.

¿Qué pasa con el Senado? ¿Esto es una tomadura de pelo, o qué? ¿Se creen los políticos que somos idiotas? El Senado debería ser un órgano de prestigio y con poder. Pero ahora mismo es una cámara hecha para gastar dinero y que algunos vivan del cuento. ¿De qué sirve una institución político-legislativa que puede rechazar los proyectos de ley que le llegan desde el congreso, pero, de ser así, podrán ser aprobados por éste? Está claro que se hace más necesaria que nunca una reforma constitucional que dote al Senado de funciones serias y claras. De unas potestades reales y no sólo formales. Dicho de otro modo, que sirva para algo. Si no, ¿por qué cojones tenemos que hacer tres crucecitas cada cuatro años, y gastar papel a lo tonto y a lo bobo, y pagarle el sueldo a 250 tíos así, por la cara?

Luego está la elección del gobierno. Yo propongo un sistema semipresidencialista. Es decir, que las cortes se elijan en unas elecciones, y el gobierno en otras. Separación del ejecutivo y legislativo, pero con nombramiento de un primer ministro por parte las cortes, que sería una figura separada del presidente de la nación. Y por encima de estos, el Rey, si se opta por un sistema monárquico. Sería muy positivo para nuestro país este sistema, nos quitaría de encima muchos pactos electorales y otros quebraderos de cabeza a la vez que traería una mayor cohesión nacional.

Pero, claro, nuestros trincavotos… perdón, políticos, siempre tan preocupados por unir a la nación (estoy siendo sarcástico), seguirán sin reformar nada, mientras no le toquen su sillón para cobrar dinero a los ciudadanos y fumarse un puro, perdón, chupar una piruleta, que fumar en el congreso está prohibido.

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