No tengo más talento,
para expresar hoy lo que siento.
No tengo ni razón,
para asentar mi corazón.
No tengo ni tu amor,
para aplacar este dolor.
Te amo. Te adoro.
Necesito sentirte,
necesito gozarte,
necesito quererte;
ya no puedo olvidarte.
¿Dónde estás, mi amor,
cuando llora el corazón?
¿Dónde estás, mi vida,
cuando pierdo mi razón?
Y tu voz, y tus labios,
¿que ha sido de ellos, corazón?
Si muriara mañana,
solo lamentaría
no haber hecho en la vida
lo que más deseé:
besar tus labios,
tu pelo, tu cuello,
llegarte al alma
acariciarte el pecho,
vivir a tu lado:
ser compañero en tu vida,
aplacar tu tristeza,
tus temores y penas.
Te quiero, mi vida,
con toda mi alma,
con todo mi espíritu,
y teniendo tus labios,
ya estaría en el cielo.
———–
Si anoche hubo tormenta,
no temas, no es cierto,
y si escuchaste un trueno
tan solo fue un aullido
de mi corazón rompiendo.
El anhelo de tus ojos,
de tus labios, tu sonrisa,
de tu boca, de su brisa,
rompe mi corazón;
y así es día tras día.